

Berrocal es el municipio más arraigado a las tradiciones andevaleñas. En este municipio puede decirse que el Andévalo se convierte en Cuenca Minera. Su posición estratégica, entre comarcas, lo han convertido en una zona de paso constante. El pueblo es blanco, laberíntico en sus calles y ciertamente muy andaluz en su forma de ser.

Berrocal, llamada Noelia por los romanos, ha conocido casi desde siempre la presencia humana. Cuenta con restos, vestigios e historias que nos remontan a las eras prehistóricas del calcolítico y del bronce final, hace unos cuatro milenios. Restos como el de la Tumba del Moro (un pequeño dolmen cubierto), testimonian la existencia de asentamientos humanos y de comunidades que iban compaginando las actividades de recolección y caza con la extracción de minerales. El origen de Berrocal como pueblo surge en la Edad Media.
En tiempos de la repoblación, una familia procedente del antiguo Reino de León pobló el lugar, en torno al año 1348, y fue sucesivamente creciendo hasta formar una aldea. En 1658 consiguió su emancipación municipal por haber desaparecido totalmente la ciudad de Tejada, a la cual perteneció. Contaba en esa época con unos 60 vecinos, y fue por aquel entonces cuando se inició la construcción de la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista, la cual quedó terminada en 1646.
Sobre el año 1860 hubo un reajuste en los términos municipales de la comarca que afectó a Berrocal, siendo recortada su extensión en beneficio de las Villas de Paterna y Escacena del Campo.
En 1833 se creó la actual provincia de Huelva pasando a depender Berrocal del partido judicial de Valverde del Camino, y no de Aracena, como lo venía siendo hasta ahora. Hasta el año 1875, en que se construyó el ferrocarril minero de Río Tinto, el lugar permaneció sumergido en la Edad Media.
A partir de los años 70, el pueblo ha sufrido un cambio sociológico, haciendo de él un lugar próspero y tranquilo.

IGLESIA
PARROQUIAL DE SAN JUAN BAUTISTA
Este templo es del siglo XVII, su estilo es renacentista aunque ha sufrido
modificaciones posteriores de estilo neoclásico. Destaca por su sencillez
y la combinación de colores ocres y blancos.
CONJUNTO
URBANO
Una característica del pueblo es su marcada personalidad andaluza.
Destacan sus fachadas encaladas, realzadas por unas calles estrechas y empinadas
que parecen estar diseñadas para huir del sol y aportar el necesario
frescor en las tardes de buen tiempo.
AYUNTAMIENTO
Data del siglo XIX (1890) y presenta una definida arquitectura de ladrillo
visto.
Otros monumentos
de interés son la Ermita de la Cruz de Arriba y la Ermita de la Cruz
de Abajo, eregidas a principios del siglo XX en honor de la Santa Cruz. Pero
los más antiguos monumentos son sus cercados que datan del siglo XIV,
al comienzo de su repoblación.
La fisonomía de Berrocal se integra perfectamente en un entorno natural de embriagadora y a la vez sencilla belleza. Su tradicional aislamiento ha sido favorable para la conservación de parte de su identidad natural. Tres son los elementos de tradición paisajística: el río Tinto, la masa forestal y la reserva cinegética.
En los márgenes del Tinto y en su progresivo proceso de encajonamiento se encuentran los más atractivos y bellos parajes de todo Berrocal. El propio río con sus aguas tintas muestra una acusada singularidad. Uno de los lugares de más fácil acceso donde se puede contemplar este fenómeno es la zona conocida como El Molino Viejo, donde aparecen vestigios de la actividad minera y un lecho tupido de grandes cantos rodados.
Aguas arriba
nos encontramos con dos parajes situados a ambos márgenes del río
que incitan a la contemplación:
- Riscos Altos:
Es un pequeño berrueco en el que se asoman grandes bloques de piedra
y desde el que se ofrece una de las vistas más bonitas del Tinto.
- Alto de la Picota:
Sobre cuya ladera se observa un claro ejemplo de vegetación autóctona,
donde se entremezclan pies de encinas, jaguarzos, madroños y labiérnagos.
Caminando al Noroeste, encontramos una gran extensión de monte aterrazado y plantado con pequeños árboles: estamos ya en la famosa plantación de cítricos de la Riotinto Fruit, S.A., situada en pleno corazón minero.
Hacia el Sur, río abajo, se puede seguir el trazado del viejo ferrocarril, de vía estrecha, que transportaba el mineral desde las minas de Riotinto hasta el muelle de Huelva y cuya guía se va perdiendo poco a poco entre los primeros cerros.
En dirección
a la Palma del Condado, vamos acercándonos al entorno de la Reserva
Nacional de Caza de La Pata del Caballo, en un paisaje dominado por la alternancia
entre el monte bajo mediterráneo, grandes eucaliptares y dehesas
combinadas de encinas y alcornoques. En este paraje, y dependiendo de la
hora del día, se pueden contemplar ciervos. Es interesante presenciar,
en determinadas zonas, la berrea anual, que suele tener lugar durante el
otoño. Mucho más complicado resulta detectar jabalíes,
tejones, meloncillos, zorros, jinetas, gatos monteses, topillos, musarañas,
etc., que junto a otras especies, aprovechan la seguridad de la noche para
comenzar su actividad. Incluso se ha llegado a detectar la presencia de
nutrias.
Siguiendo esta dirección a través de las numerosas pistas
forestales abiertas se accede a otros parajes encantadores, como El Pico
del Águila o el Collado del Peral.
Existe un paraje que supera al resto en espectacularidad, es la zona del Túnel Salomón y su puente sobre el Tinto. En este tramo el río describe un meandro que obligó a los técnicos ingleses diseñadores del ferrocarril minero a construir un gran puente de hierro.
FIESTAS
DE LA SANTA CRUZ (PRIMER DOMINGO DE MAYO)
Esta fiesta
es centro de atención en Berrocal. Ha atraído el interés
de estudiosos al igual que el del visitante en general a causa de la rivalidad
existente entra la Cruz de Arriba y la Cruz de Abajo, rivalidad presente
ya en los siglos XV-XVI. La fiesta consiste fundamentalmente en una romería,
procesión y bailes.
El día de San Felipe se van a cortar el romero para ofrecerlo a la Cruz, pasando toda la noche entre cantos y saltos. Al día siguiente se preparan dos bestias ataviadas con aparejos de terciopelo bordado en oro, con las jáquimas y el "rabo" del mismo material y los cascos pintados de oro. Mientras se recoge y carga el romero, no lejos del pueblo, un hombre y una mujer son elegidos "mozos de la Bandera".
Actualmente la moza va vestida con traje largo de encaje, sombrero y guantes blancos y con una banda de tela bordada que le cruza el pecho desde un hombro hasta la cintura.
El mozo lleva traje de vestir y su correspondiente banda. Van ambos al lugar de la romería acompañado "por el pueblo" y la banda de música y, al llegar el mozo se sube a una mula clavando la bandera en el haz de romero que porta. Al llegar a su ermita la desclava y ofrece el romero a la Santa Cruz.
Ambas hermandades realizan los mismos actos al mismo tiempo, llevando luego las cruces a la iglesia donde permanecen hasta el día siguiente, en que se celebra una procesión al mismo tiempo (sin encontrarse en el recorrido) por las calles del pueblo, seguida por conciertos de banda de música.
Como es usual en este tipo de fiestas, la rivalidad entre ambas hermandades es grande, reflejándose en las coplas de "pique" en las que pregonan los fallos de la otra o ensalzan la propia belleza. Durante todas las fiestas se bailan sevillanas y se comen los típicos platos de estas fiestas, como la enzapatá, el guiso de carne o los postres tradicionales: roscos, pestiños, alfajores o rosas.
FIESTA
DE SAN LORENZO. ( 11 DE AGOSTO)
Para
estas fiestas se adornan las calles y las ermitas de las Cruces y, como
viene siendo tradicional, los vecinos se refrescan con la típica
sandía.




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